Monday, February 27, 2012

La pasta de dientes........


¿Es la pasta de dientes necesaria, o no?  Pasaron varias cosas para provocar la pregunta. Le primera es que descubrí que el desodorante no es necesario (esta es otra historia para otro blog). La segunda es que tuve una conversación con un amigo acerca de un polvo de dientes, que llama Ecodent. Durante esa conversación me acorde que hace muuuuuchos años una amiga me platicó que la pasta no es necesario, sino la acción de cepillarse los dientes es lo suficiente. Pocos días después, escuchaba NPR y decían que el lunes durante el programa Morning Edition, iban a platicar sobre cuando fue que inventor de Pepsodent logró convencerles a los americanos a usar su producto.  Me tocó manejar hasta Norfolk esta mañana y empecé el viaje decidida a escuchar el programa para averiguar la historia de pasta de dientes y saber si realmente es necesario.  PERO escuché tanta bulla acerca de Santorum, Romney, Gingrich y Paul que estaba que me vomitaba y prendí mi iPod.


Hace pocos minutos, hice mi propia investigación. Leí varios artículos que confirmaron la declaración de mi amiga hace tantos años atrás. Dicen que con agua y el cepillo vas a limpiar tus dientes perfectamente bien. Según los “expertos,” el único que hace falta si no usas pasta de dientes es el flúor. Pero tampoco estoy de acuerdo con eso. Alrededor del flúor existe mucha controversia también. Eso ya sabia desde hace muchos porque me dijeron que el flúor realmente es como un veneno para los seres humanos y ya he leído varios artículos que lo confirman. Dicen los dentistas que si no vas a usar pasta de dientes, deberías usar un enjuague de flúor, pero ya hay flúor en nuestra agua; lo añade la ciudad.  Uno no debería tragar la pasta de dientes que contenga flúor, pero dicen que la cantidad en nuestra agua es tan pequeña que no le hace daño a nadie. Hay científicos que creen lo contrario. Te lo dejo a ti, querido lector, para que hagas tus propias investigaciones y tomes una decisión conforme con lo que logras averiguar. J

Monday, February 20, 2012

Querido Javier;

Ay amigo, tanto tiempo ha pasado sin verte; sin tener noticias tuyas. ¡Te echo de menos! No te he olvidado. Le nuestra fue una amistad muy bella para mi. Muy profunda. Se me hace difícil creer que en este mundo tan vinculado, no he vuelto a verte ni a saber de ti.  He preguntado.  Encontré a todos tus compañeros de EF, y me dicen que no, no saben de ti. No te imaginas cuanto te he buscado. En Google, en MySpace, en Friendster, en Facebook. Tengo un sinnúmero de amigos en Facebook con tu nombre. Pero parece ser que ninguno eres tu. La última vez que intenté marcar tu casa, no funcionaba el número.  Me dijeron por ahí que cambiaron el sistema de números en España.  O ¿será que tu familia cambió de casa? Pero de hecho, yo ni sé si estás en España. ¿Estás en Nueva York; en Boston quizás?

Quiero saber que ha pasado en tu vida. ¿Sigues con Shari?  ¿Tienen hijos?  Y lo más importante, ¿estás feliz? Yo me acuerdo que me contaste que viniste a Boston para aprender inglés porque en España nunca terminaste la preparatoria. Y que, en España, si uno no termina, eso ya es todo. No hay otra manera; no hay otra oportunidad.  Me dijiste que al aprender inglés, ibas a poder terminar tus estudios en los estados unidos. Pero poco después, te casaste y regresaste a España.

Yo ni me acuerdo de la última vez que vi tu cara. Quizás fuiste tu quien me fue a dejar en la estación del bus en agosto de 1995.  ¿Te acuerdas de esa semana, y lo bonito que fue? Fuimos a ese restaurante donde los meseros son groseros a propósito y sacamos las fotos con esa maquina de condones en el baño de los hombres.  ¿Te acuerdas de la vez que fuimos a tu casa en Newton Centre y miramos Belle Epoque? ¿Te acuerdas de la noche que te vestimos en mi vestida prom, y te pusimos maquillaje en la cara?  ¿Te acuerdas de todas las noches con los demás españoles, jugando Nintendo, fumando marihuana, y escuchando los Gypsy Kings?

Pues todavía no me rindo.  Tengo una fantasía que voy a ir algún día a Burgos a buscarte. O por lo menos tus padres y tu hermano.  El único que sé son sus apellidos, y que tu papá tenía un negocio vendiendo equipo para dentistas.  Espero poder ver tu cara por lo menos una vez mas en esta vida. Me gustaría mucho escuchar la historia de tu vida. Mas que nada, espero que estés logrando todos tus sueños y que tengas una vida llena de amor y felicidad. Y ojala, me puedas acompañar al Star Market una vez más. Te dejaré mirarme, escogiendo la mejor manzana verde. Y después iremos al deli para que te preparen tu bocadillo de salami. Hasta entonces, sigo aquí, tu amiga que te quiere mucho, KB.

Saturday, February 4, 2012

Un Oasis en un desierto de niebla.......


El sábado pasado, salieron Pitufina, Popeye y Olivia, y Blancanieves con su Príncipe Azul a comer comida tailandesa en el sur de Omaha.  Después de un festín de rollos de primavera, currys de varios colores y tés aromáticos, el grupo aventuró rumbo al centro de la ciudad para ver que novedades habían para descubrir.  Se toparon con un lugarcito en la 16 que se llama Oasis

Si no fueran por los destellos continuos del letrero de abierto en azul y rojo, uno ni sabría que el lugar existe. Por los vidrios uno tiene el mismo presentimiento que le dan la mayoría de los negocios en esa zona, que está abandonado.  Es curioso el toque de humo creciente en aquellos vidrios oscuros,  porque si no te das cuenta de que tipo de lugar es, lo perderías completamente. 

Al entrar al establecimiento, el nervio olfato sintió de inmediato el ataque a un olor artificial de fresas. Igual que el sabor al chicle Hubba Bubba que le dio al grupo una memoria de las asquerosidades de su niñez. Cuando los ojos del grupo se acostumbraron a la nube de humo, vieron que el lugar consistía en un solo cuarto gigantesco, con varias mesitas redondas rodeando el perímetro y un bar donde no parece servir nada en medio del trasero del negocio.  En todas las sillas aterciopeladas que flanqueaban las mesitas estaban sentados jóvenes. Jóvenes, que parecían tener unos 14 a 17 años, fumando narguile. 

<<Necesito que muestren sus identificaciones, y cobramos $2 la entrada a cada uno>> dijo el encargado de corte de pelo militar y ropa y botas punk.  <<Y qué es lo que nos compran esos $2>> le preguntó el Príncipe azul, siendo él un comerciante muy astuto. <<Un abrazo>> le contestó, sin sonreírse. 

Le explicó el encargado al grupo que todas las mesas desocupadas estaban reservadas y que les tocaba esperar un ratito. Después de esperar, se los llevaron a la mesita más oscura, en un rincón frío y húmedo. Pidió el grupo su narguile junto con tabaco sabor mango y se pusieron todos a fumar (menos Pitufina, que no fuma narguile).

Mientras fumaban, el grupo empezó a fijarse poco a poco en aun más detalles perturbadores del lugarcito.  Un letrero escrito a mano en la entrada que dice, “No entrar con bebidas de afuera.”   Una gran escalera doble en medio del establecimiento yendo al sótano, pero con cordones para que no entre nadie.  Letreros en las puertas del baño, también escritos a mano diciendo, “Solo una persona la vez.”  Entró, poco después, un grupo de jóvenes que fueron llevados inmediatamente a una mesa, sin mostrar identificación, ni pagar entrada.  El Príncipe azul reclamó.  <<Pues es que son clientes regulares muy especiales. >> explicó el encargado.  El grupo se dio cuenta de todas las manchas y quemaduras tanto en el alfombra que en los sofás donde estaba sentado en el mismo momento de descubrir que su tabaco sabor mango, tenia mas bien un sabor a alfombra manchada y quemada.  De mala gana, pagaron la cuenta y salieron huyendo de ese lugar tan fétido y asqueroso. Decidieron entre ellos que preferirían estar naufragados en una isla desierta que volver de nuevo a ese Oasis.